¡Todo está bien! ¡Todo está bien!
Ese fue uno de los inventos de Homero Simpson cuando le dio por emular a Tomas alva Edison, mi mascota humana es bien fanática de esoso monos y se sabe casi todos los capítulos de memoria. Era una alarma que sonaba cuando las cosas estaban bien, por lo tanto la mayor aprte del tiempo por una desagradable bocina se escuchaba un estruendoso "¡Todo está bien! ¡Todo está bien!"
Recuerdo esta historia porque si de inventos ridículos se trata, creo que el dolby sorround de los paseos Bulnes y Ahumada del centro de Santiago, andan por ahí con las creaciones de Homero J. Simpson. Una música tipo ascensor-aeropuerto-vejete invade estos dos paseos capitalinos, y la verdad es que hace la vida bastante desagradable. Algunos vecinos del sector han cortado los cables o destruido los parlantes en su lucha por la libertad de oreja, pero las brigadas municipales reparan los estropicios casi en el acto. La cosa era bastante desagradable, pero como muchas veces sucede, siempre el mal gusto fascistoide se reinventa en nuevas maneras de hacer penca la vida, primero subieron el volumen de la música. Lo que antes era apenas unmurmullo, ahora es derechamente música funcional interviniendo un espacio.
Pero el refinamiento de lo apestoso ahora llegó a niveles superiores: además de música, la municipalidad agregó tandas comerciales (seguramente para solventar los gastos de mantención del sistema). ¿Qué vendrá ahora? ¿Propaganda política? ¿Prédicas religiosas? ¿Selecciones de las mejores frases del padre Hasbún? Sorpréndanos, señor Alcaíno.
En mis paseos por el barrio, mientras busco gatias o rosca con otros gatos, cada vez que puedo me encaramo y meo uno de esos parlantes. No sólo el aire de Santiago debe estar limpio.
