C'est en septembre (como la canción).
De verdad que, al menos en Santiago, septiembre es el mes más bonito. Se acaban esos fríos terribles de invierno y todavía no llega ese calor apestoso y el caregallo sin capa de ozono del verano; y no tiene esas variaciones térmicas tan incómodas del otoño. Nubecitas blancas y cielo azul, a parte de que toda la gente anda de joda gran parte de este mes.
Para los que no sepan, el 18 es el día nacional de Chile donde, curiosamente, no se celebra la independencia sino la conformación de una junta de gobierno que juró lealtad a la corona española. Plop.
El 4 era el día de la democracia en el Chile republicano, cuando se realizaban las elecciones presidenciales. Días aquellos. Y el 11, mucho antes de los vuelos de Mohamed Atta Airlines a las torres gemelas, la historia de Chile cambió para siempre y para mal con el golpe de los milicos. Las tiene todas este mes.
Salen florcitas y los humanos masculinos andan medio locos pues las féminas comienzan a aligerar sus ropas.
Yo como gato, solo reposo tras las bregas de agosto.
