Agnus Dei
Anoche estaba mirando el tránsito nocturno tan diferente al de mi entrañable Villa Santa Carola a un par de metros de una pareja humana entregada a ciertos escarceos nocturnos propios de una esquina con poca iluminación. Sus besos y abrazos iban en aumento y ya veía yo que se viraban a uno de los moteles que hay por Catedral. Pero de no sé donde (en realidad seguramente venían del templo de Compañía) aparecen una dupla de mormonas que, no satisfechas con interrumpir las concupiscentes evoluciones de la pareja, comienzan a hablarle de los santos de los últimos días, que John Smith y no sé qué más. La verdad es que el humano masculino tuvo harta educación en no mandar a estas hermanitas a volcar de otra manera más picarona sus energías, e incluso se trenzó en una discusión teológica con las elder.
Que no venga un gato canuto a interrumpirme a mí y a hablarme de San Roque, San Francisco o incluso Giordano Bruno cuando me estoy por comer a alguna cuchita, que lo dejo hecho huilas.
No pude evitar recordar este poema de Nicanor Parra:
"Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, déjanos fornicar tranquilamente, no te inmiscuyas en este momento sagrado".

chechi y Blanqui dijo
Michao:
debe estar muy bueno el carrete, porque no hemos sabido nada de tus andanzas.
ojo que despues pagarás tu pecados.... ja.ja
chechi y blanqui
29 Mayo 2007 | 05:38 PM