Peleen como hombres (o como gatos, o perros... o de la raza que sean)
Acá en la construcción de al lado tienen de guardia a un perro re flaite que se las da de pitbull pero es un quiltro que no le gana a nadie. El Kevin (así se llama) se la pasa ladrando a medio mundo y a nosotros los gatos nos amenaza todo el rato que nos va a partir en dos de un solo mordisco, que nos va a dar una muerte lenta y dolorosa, etcétera. El otro día la Gwendollyn (una gata amiga mía) pasó por el sitio, y el Kevin se lanzó como loco a ladrarle.
-Te voy a darte la dura, gata pelienta, te voy a sacarte chocolate -decía entre ladridos el Kevin.
La Gwen se paró y lo quedó mirando.
-¿Tú? ¿A mí?
El Kevin se quedó quieto mientras la gata lo miraba fijo y se le plantaba frente a frente. El perro se puso a tiritar y finalmente se escondió detrás de unos fierros. Tiene unos ojos brujos, la Gwen.
Esto lo relacioné con unos carteles de "Se Busca" que hay pegados en el cierre del sitio que cuida el Kevin. Eran de cuando estaba fugado el criminal del Iturriaga Neumann. Todos esos milicos se las daban de choros y bravos en aquellos años post 73. Demostraban su valentía fusilando a civiles desarmados y torturando gente indefensa. Súper gallitos. Y cuando las cosas cambiaron y les tocó enfrentar a la justicia, TODOS, sin excepción se recagaron de susto, arrancaron, se escondieron, chillaron, se mearon. Contreras cayó entre gritos de barraco. El coronel Espinoza se escondió en un cuartel. Unos carabineros imploraban perdón, el mismo que no dieron cuando degollaban a sus víctimas. El mismo Iturriaga se trató de hacer pasar por español y después andaba hociconeando que no se iba a entregar sin pelear.
Y eso que todos esos giles se van a una carcel VIP, si es que, puesto que al Corbalán lo dejaban salir como si nada.
En Argentina hubo un milico con fama de choro, el general Alfredo Astiz. Choro con presos desarmados, pero cuando tuvo que enfrentar al ejército de Su Majestad en las islas Georgias del Sur (para la guerra de las Malvinas), se rindió sin combatir.
Así que toda esa manga de milicos "salvadores de la patria" no resultaron ser otra cosa que una manga de gallinas.
Salvador Allende siempre dijo que iba a morir peleando, y cayó en la suya. No se escondió, no se arrancó. No como esos otros.
Ojalá esto lo lea alguno de esos milicos, ya que tienen internet en sus cabañas.
